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Preparación:
Prepara el café:
Haz tu café fuerte y deja que se enfríe un poco. Si es soluble, usa 1-2 cucharaditas por taza para que quede bien cargadito.
Endúlzalo con azúcar mientras aún esté caliente (para que se disuelva mejor).
Deja enfriar o mételo al refri unos minutos.
Arma el café frío:
En un vaso grande, pon hielo al gusto.
Vierte el café ya frío.
Agrega la leche fría y unas gotitas de vainilla si quieres ese toque especial.
Opcional para hacerlo más cremoso:
Agrega un chorrito de leche evaporada o media crema… ¡uff, queda deli!
Revuelve y disfruta:
Mezcla todo bien con una cuchara o popote grueso y ¡listo!
