²Brenda se había adueñado de la casa como si ya fuera suya. Exigía zumos de frutas frescas, ropa de maternidad, caprichos de lujo y comidas en restaurantes "para el bebé". Doña Carmen la trataba como a una reina, acomodando los cojines y besándole la barriga cada vez que pasaba. Raúl, rebosante de orgullo, presumía de tener por fin un hijo. Pero cuando sonaba su móvil, se encerraba en el baño y salía empapado en sudor. Los alguaciles lo acosaban sin descanso. Valeria lo observaba todo en silencio. Un investigador privado le reveló la verdad tres días después. Brenda no estaba embarazada. Llevaba un implante de silicona en el vientre. La ecografía había sido falsificada. Es más, se reunía en secreto con uno de los usureros de Raúl. El plan era sencillo: presionar a Valeria con un supuesto heredero, forzarla a un divorcio rápido, quedarse con la casa, venderla y saldar las deudas. Valeria guardaba vídeos, mensajes, recibos y grabaciones de audio. Incluso tenía una grabación de Doña Carmen cortándole el pelo mientras él dormía. Él no dijo nada. Esperó. Llegó el momento, el cumpleaños de Doña Carmen. La anciana organizó un almuerzo familiar en la sala de Valeria. Invitó a vecinos, tías, primos e incluso amigos de la iglesia. Mandó hacer un pastel con la inscripción: "Bienvenido, nieto". Cuando todos estuvieron reunidos, Doña Carmen alzó su copa. "Brindo por mi hijo que por fin ha encontrado una mujer de verdad, una que sabe cómo darle hijos a esta familia". Raúl sonrió. Brenda le acarició el estómago. Valeria apagó la música. Conectó su computadora al televisor y puso el primer video. En la pantalla, Brenda apareció entrando a un café, con el estómago vacío, abrazando a un hombre con una chaqueta negra. Su voz era clara:
PARTE 2 A la mañana siguiente, Valeria bajó las escaleras con un pañuelo negro en la cabeza…
