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Cuando “Olvidé mi tarjeta” se convierte en un deporte semanal
Todo comienza como una hermosa historia. Ella, 32 años, él, 39 años, dos adorables niños a los que les encanta salir a restaurantes. La rutina comienza rápidamente: cada semana, el pequeño grupo se reúne alrededor de una mesa. Es agradable, amigable y cálido.
Excepto que hay un problema que también surge cada semana. Su compañero “olvida” su tarjeta bancaria. La primera vez, le pasa a todo el mundo. El segundo, meh. Pero después de varios meses y numerosas comidas pagadas íntegramente por ella —incluidas varias veces el mes anterior—, la situación está empezando a pesar seriamente sobre su presupuesto.
