²
Un aliado para la digestión
El apio es rico en fibra, lo que lo convierte en un excelente regulador del tránsito intestinal. Ayuda a prevenir el estreñimiento y a mantener una digestión ligera, algo clave para quienes sufren de problemas estomacales frecuentes. Además, su contenido de agua es altísimo, por lo que hidrata el organismo desde adentro mientras facilita la eliminación de toxinas.
Un impulso para la presión arterial
Este vegetal contiene compuestos llamados ftálidos, que favorecen la relajación de las paredes de los vasos sanguíneos. Esto puede ayudar a mejorar la circulación y a mantener la presión arterial en niveles saludables. No es casualidad que muchas dietas para hipertensos incluyan el apio como parte de la alimentación diaria.
