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Durante décadas, las camisas abotonadas han sido un elemento básico del guardarropa masculino. Alguna vez has observado esos pequeños y discretos rizos en la parte posterior de algunas camisas, conocidos como “rizos de casillero”? Aunque a menudo se los considera meros adornos, cuentan una historia cautivadora que conecta a los marineros de la Marina con estudiantes de prestigiosas universidades de la Ivy League.
Una herencia naval pragmática
La historia del locker loop se remonta a cuando los marineros de la marina tenían que utilizar cada centímetro cuadrado de sus barcos de manera eficiente. Los uniformes debían colgarse en espacios reducidos y las perchas no eran prácticas. Así se añadían hebillas en la parte trasera de las camisas para colgarlas sin arrugarlas, haciendo el uniforme más funcional en el mar.
Adopción por la Ivy League
En la década de 1960, este elemento práctico se abrió camino en la moda civil, popularizada por la marca GUANTE, que resaltaba los bucles del casillero. Para los estudiantes de las prestigiosas universidades de la Ivy League, la hebilla ofrecía una ventaja: les permitía mantener sus camisetas impecables en los casilleros de los dormitorios. Pero más allá de su utilidad, rápidamente se convirtió en un símbolo de prestigio social y de moda.
Un símbolo de estado civil
Sorprendentemente, la hebilla del casillero también adquirió un significado romántico. Los estudiantes varones quitaron la hebilla de sus camisas para indicar que estaban en una relación. Asimismo, las mujeres jóvenes llevaban bufandas de sus parejas como signo de compromiso exclusivo. Incluso hubo una moda traviesa en la que algunos estudiantes arrancaban las hebillas de las camisas de sus seres queridos en secreto, lo que, lamentablemente, podía dañar la camisa.
