La historia completa La niña idéntica a mi hija escondía el secreto más cruel de mi matrimonio

²Pero también pienso en el día en que llevé a ambas al parque por primera vez sin miedo, sin secretos, sin permisos absurdos.

Corrían una al lado de la otra con sus vestidos amarillos, idénticas incluso en la manera de tropezar y levantarse.

Oí a una mujer murmurar cerca del columpio: “Son iguales”.

Y por primera vez esa frase no me dio escalofríos.

Me dio paz.

Porque sí, eran iguales.

Y por fin eran mías las dos.