“¿Te hiciste algo en las manos?” Esa fue la pregunta que empezó a repetirse una y otra vez. Amigos, familiares, incluso personas que no veían desde hace tiempo. Nadie podía creer el cambio. La piel de las manos y los brazos lucía más clara, más suave, con menos arrugas y manchas, como si el tiempo hubiera dado marcha atrás. Algunos llegaron a pensar que había pasado por una cirugía estética. Pero no. La verdad es mucho más sencilla… y natural.
