Mi suegra escondió mi vestido de novia y me dejó un disfraz de payaso junto con una nota que decía: "Conoce tu lugar"; frente a 200 invitados, me lo puse, tomé la mano de mi padre y caminé hacia el altar.

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En cuanto a mí, me quedé con el disfraz de payaso.

No porque me haya herido.

Porque el día que intentaron ridiculizarme, me volví imposible de negar.