Su padre la entregó a los temibles apaches simplemente porque había nacido albina… pero nadie sospechaba lo que sucedería en el momento en que cruzara el umbral de su casa por primera vez. -TANTONA

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La casa permaneció en silencio. Lucía estaba tensa, temiendo lo peor. Cada sonido parecía un presagio de desgracia. Pero al llegar, Nantan primero le mostró una pequeña habitación.

—Vas a descansar aquí —dijo en un español rudimentario pero comprensible—. Yo voy a dormir afuera.

Lucía lo miró sorprendida.

– ¿Afuera?

Hasta que decidas lo contrario. No tengo intención de obligarte.

Esas palabras la dejaron más atónita que cualquier amenaza. Durante días se había preparado para la crueldad y la humillación. Y ahora, el hombre al que todos llamaban salvaje le estaba dando lo que jamás había recibido.

La elección…

Pero tres meses después, todos en el pueblo quedaron conmocionados por los rumores que se extendieron sobre lo que le había sucedido a Lucía en el momento en que cruzó el umbral de la casa de su marido…Esa palabra resonó en su cabeza durante un buen rato, como algo imposible. Lucía se quedó parada en el umbral de la pequeña habitación; por primera vez en muchos años, no se sentía atrapada.

Miró a Nantan e intentó comprender cómo aquel hombre, a quien todos llamaban un salvaje cruel, había resultado ser el único que le había dado el derecho a decidir por sí misma.

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