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Todos hemos tenido ese momento de duda al enfrentarnos a un plato de lengua de ternera. Estas vísceras, a menudo rechazadas por reflejo, son sin embargo uno de los grandes clásicos de la cocina francesa — piensa en la lengua de ternera con salsa gribiche, un clásico de los bistrós parisinos. Pero más allá de la tradición, lo que dicen los nutricionistas al respecto merece mucho la pena prestar atención. Spoiler: tu cuerpo te lo agradecerá.
Un concentrado de nutrientes en cada bocado
La lengua de ternera es, sobre todo, una carne con una riqueza nutricional impresionante. Está lleno de hierro-hemo, el tipo de hierro que el cuerpo absorbe mejor. Este mineral desempeña un papel clave en la producción de hemoglobina, que transporta osígeno en la sangre. ¿El resultado? Menos fatiga, más energía a diario.
También aporta zinc, fósforo y proteínas de muy alta calidad. Basta decir que es un aliado serio mantener el cuerpo en forma, especialmente en invierno, cuando tiendes a sentirte plano.
Un verdadero cóctel de vitaminas
Lo que realmente impresiona es su contenido en vitaminas del grupo B: B1, B2, B3, B6 y especialmente B12. Este último es esencial para el sistema nervioso y la producción de glóbulos rojos. Una deficiencia de B12 puede causar fatiga crónica y problemas de concentración: ¡más vale evitarla!
La lengua de ternera también contiene pequeñas cantidades de vitaminas A, D, E e incluso vitamina C. Un estudio publicado en el Journal of Food Composition and Analysis destacó su fuerte potencial nutricional, destacando su riqueza en proteínas y grasas beneficiosas.
