EL DINERO NUNCA LLEGÓ A ELLOS

²

Durante años funcionó así.

—Mamá está dolida.

—Tu hermana todavía no quiere hablar.

—Dale tiempo.

Nunca sospechamos.

Mi padre murió cuando yo tenía veintisiete.

Un infarto.

Mi abuela llegó al funeral.

Hacía años que no la veía.

Cuando entró, mi madre se quedó inmóvil.

Emilia se acercó.

—Laura.

Mi madre respondió:

—Mamá.

Se abrazaron.

Fue corto.

Incómodo.

Pero algo comenzó a cambiar.

Durante los siguientes años reconstruyeron parte de su relación.

Nunca completamente.

El tema del dinero permanecía entre ellas.

Ninguna quería tocarlo.

Yo acompañaba a mi madre a visitar a la abuela.

Una tarde escuché a Emilia decir:

—Hay cosas que todavía no entiendo.

Mi madre respondió:

—Yo tampoco.

Pensé que hablaban de mi padre.

No pregunté.

Mi abuela murió a los ochenta y siete años.

En paz.

Dormida.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *