—No digas nada todavía… —susurró Richard—. Esto podría salvarnos.

²

Me quedé en blanco.

Eso no es cierto...

Pero lo fue.

Un recuerdo.

Una noche.

Un error.

Un secreto que enterré tan profundamente que dejé de verlo.

"Lo supe desde el principio", continuó. "Pero decidí criarlo como si fuera mi propio hijo".

El dolor en mi pecho ya no era solo físico.

Entonces... ¿por qué ahora?

Richard apretó los dientes.

Porque el hombre detrás de esto... no es solo Laura.

Silencio.

—Él es el verdadero padre de Ethan.

El aire desapareció.

-No…

—Sí —dijo—. Reapareció hace un año. Lo encontré en los registros financieros. Transferencias ocultas. Contactos. Él financiaba todo.

Sentí un escalofrío recorrer mi piel.

-¿Por qué?

Porque quiere recuperar lo que cree que le pertenece.

Pausa.

—Y eso… incluye todo lo que hemos construido.

Arriba, las voces se oían más cerca.
—¡Eh! —gritó alguien—. ¿Hay alguien ahí abajo?

Richard me apretó la mano con fuerza.

—Escucha con atención —dijo—. Esto no termina aquí.
Sus ojos se encontraron con los míos.

—Si sobrevivimos… no podemos confiar en Ethan.

Sentí cómo las lágrimas se mezclaban con la sangre en mi rostro.

Él es nuestro hijo…

—No —susurró ella—. Es un hombre desesperado... manipulado por alguien que lleva años moviendo los hilos.

Las voces venían de arriba.

¡Dios mío! ¡Hay dos personas ahí abajo!

Instrumentos de cuerda.

Movimiento.

Ayuda.

Pero por primera vez en mi vida…

No sentí ningún alivio.

Sentí miedo.

Porque mientras me alejaban de ese borde…

Comprendí algo que era irreversible.

La caída no fue el final.

Había sido…

El comienzo de algo mucho más oscuro.