El pan de ajo tiene su origen en Italia, donde se combinaba pan rústico con aceite de oliva, ajo y hierbas aromáticas. Esta receta, conocida como “Bruschetta al Aglio”, era una forma de aprovechar el pan del día anterior . Con el tiempo, la receta cruzó fronteras y se adaptó en todo el mundo: en Francia se prepara con mantequilla, en Estados Unidos se sirve con queso fundido, y en España es un acompañamiento infaltable para carnes, pastas o sopas.
Hoy, el pan de ajo es sinónimo de reuniones familiares, barbacoas y cenas entre amigos, donde su aroma abre el apetito y alegra el ambiente.