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Tenemos todas estas pequeñas peculiaridades nocturnas: comprobar que la estufa de gas esté apagada, echar un vistazo a las ventanas, asegurarnos de que la puerta esté correctamente cerrada. Pero hay un gesto aún más simple, casi invisible, que los expertos en seguridad recomiendan cada vez más. Y, sin embargo, muy poca gente lo hace. No cuesta nada, sólo tarda dos segundos y, sin embargo, podría marcar una verdadera diferencia si alguien intentara entrar a tu casa por la noche.
Dejar la llave dentro: un consejo de seguridad poco conocido
El principio es ultra simple: antes de acostarse, introduzca la llave en la cerradura del interior y gírela ligeramente. Este pequeño gesto bloquea el mecanismo interno de la cerradura e impide cualquier intento de manipulación desde el exterior.
Incluso con una buena cerradura, algunas técnicas utilizadas por personas maliciosas apuntan al cilindro directamente desde el exterior. Al dejar la llave en su lugar en el interior, haces que esta maniobra sea mucho más difícil, si no imposible. Es como añadir un candado extra… sin gastar nada.
