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—Durante 5 meses pedí ayuda. Vosotras sabíais dónde dormía. Sabíais que estaba enferma. Y seguisteis comprando cosas con un dinero que Miguel enviaba pensando que también era para mí.
Raquel perdió parte de su seguridad.
Miguel abrió la puerta principal.
—Lucía y yo nos vamos.
Carmen sonrió con superioridad.
—¿Y piensas regalarnos la casa?
Miguel negó con la cabeza.
—La vivienda está a mi nombre.
El silencio fue inmediato.
Carmen siempre había actuado como si aquella propiedad le perteneciera porque había gestionado las reformas.
No era así.
Javier ya estaba preparando el procedimiento necesario para poner fin al uso de la vivienda por parte de Carmen y Raquel conforme a la ley.
Miguel no iba a echarlas físicamente ni montar un espectáculo.
Iba a hacerlo con documentos.
—Mañana recibirás comunicación de mi abogado —dijo.
Durante las siguientes semanas, Miguel y Lucía se instalaron temporalmente en un apartamento pequeño cerca del hospital.
No tenía jardín.
No tenía muebles de lujo.
No tenía una puerta automática.
Pero Lucía tenía una cama junto a una ventana y nadie decidía por ella cuándo podía salir.
La investigación financiera continuó.
Y apareció un problema todavía mayor.
Raquel había utilizado datos personales de Lucía para solicitar financiación por 12.600 euros.
La firma del contrato se parecía a la de Lucía, pero ella aseguró que nunca lo había firmado.
El abogado pidió una revisión pericial.
También encontraron mensajes entre Carmen y Raquel.
En uno, Raquel preguntaba:
“¿Y si Miguel descubre las cuentas?”
Carmen respondió:
“Mientras Lucía no hable, nunca mirará nada.”
Miguel leyó aquella frase 3 veces.
Comprendió entonces que lo que había ocurrido no había sido una sucesión de malas decisiones.
Había existido un plan para mantenerlo desinformado.
La denuncia siguió su curso.
Carmen intentó llamar numerosas veces.
Miguel no respondió.
Después llegaron mensajes.
Primero fueron reproches.
Luego disculpas.
Finalmente apareció la frase que él esperaba.
“Podemos devolver parte del dinero si retiras todo.”
Miguel entregó también ese mensaje a Javier.
—Ahora deja que trabajen los profesionales —le aconsejó el abogado.
Eso hizo.
Su prioridad era otra.
Lucía comenzó el tratamiento.
