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El pescado azul, como el salmón o la sardina, aporta proteínas, vitamina D y omega 3, nutrientes esenciales para la salud muscular y para reducir la inflamación articular que suele provocar dolor en rodillas y caderas.
El pollo y el pavo son fuentes de proteína magra, fáciles de digerir y muy útiles para preservar el volumen muscular sin aportar exceso de grasa, algo clave para mantener la agilidad en las piernas.
Las lentejas y otras legumbres no solo ofrecen proteínas vegetales, sino también hierro, magnesio y vitaminas del complejo B, que ayudan al correcto funcionamiento muscular y nervioso.
El yogur natural y los lácteos bajos en grasa aportan calcio y proteínas, fundamentales para fortalecer los huesos que sostienen las piernas y reducir el riesgo de fracturas.
Las espinacas y vegetales de hoja verde son ricas en magnesio, potasio y antioxidantes, minerales que previenen calambres, mejoran la contracción muscular y protegen los tejidos del desgaste celular.
El aceite de oliva es uno de los mejores aliados contra la inflamación crónica. Su consumo habitual favorece la salud articular y permite movimientos más fluidos, con menos rigidez y molestias.






