²La diferencia fue sorprendente. En promedio, los participantes sobreestimaron la tasa de comportamiento deshonesto en casi 14 puntos porcentuales. Alrededor del 64 % de las personas sobreestimaron el engaño en cinco puntos o más, mientras que solo una cuarta parte lo subestimó. Es importante destacar que los investigadores no afirman que las personas sean perfectamente honestas. Alrededor del 30% de los participantes hicieron trampa cuando tuvieron la oportunidad. La cuestión es que la mayoría de la gente asume que la cifra es mucho mayor de lo que realmente es.
Tendemos a tener una visión silenciosamente pesimista de los demás, asumiendo que quienes nos rodean son más propensos a mentir y engañar de lo que realmente son. Un estudio reciente sugiere que esta suposición no solo es común, sino también significativamente errónea, y que corregirla puede mejorar considerablemente la confianza.
