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Los 5 colores que conviene usar con moderación cerca del rostro
1. Negro: clásico, pero no siempre aliado
El negro es un básico infaltable. Se lo considera elegante, estilizante y práctico. Sin embargo, cuando se lleva muy cerca del rostro, tiende a intensificar las sombras y remarcar los rasgos de un modo poco favorecedor. Esto no significa desterrarlo del guardarropa. Una buena estrategia es usarlo de la cintura para abajo, o suavizarlo con accesorios luminosos, joyería en tonos claros o un maquillaje fresco que aporte brillo al rostro.
2. Azul marino profundo: sobrio, aunque a veces apagado
Suele presentarse como una alternativa más suave al negro, pero un azul marino muy oscuro puede tener un efecto similar: resta luminosidad a la piel y hace que el rostro luzca desigual o sin vida, como si la luz no se reflejara correctamente. Para lograr un resultado más favorecedor, conviene inclinarse por azules más vibrantes, como el azul rey, el cobalto, el índigo o el azul pavo real, que realzan el brillo natural de la piel.
3. Pasteles: delicados, pero a veces desvanecen
Los tonos pasteles evocan mañanas de primavera, tejidos livianos y luz suave. Sin embargo, en algunas pieles pueden fundirse con el tono natural del rostro, generando un efecto lavado o de cansancio. No es necesario descartarlos por completo: se los puede aprovechar en accesorios o elegir versiones más saturadas, como el rosa frambuesa, el coral suave o un celeste vivo, que aportan frescura sin diluir los rasgos.
4. Verde caqui: moderno, pero no universal
El caqui es uno de los favoritos de las últimas temporadas por su carácter urbano y estructurado. El problema es que, al carecer de luminosidad, puede opacar el rostro y acentuar signos de cansancio. Muchas pieles se benefician más con verdes vibrantes como el salvia, el oliva fresco o el esmeralda, que aportan profundidad y vitalidad de manera inmediata.
5. Neones: llenos de energía, pero abrumadores
Los colores neón son divertidos y llamativos, imposibles de pasar por alto. Pero su intensidad puede resultar excesiva cerca del rostro, desviando la atención hacia líneas de expresión o sombras. Si te gusta su espíritu audaz, lo mejor es incorporarlos como acentos: en zapatos, carteras o pañuelos. Así disfrutás de su fuerza sin permitir que roben protagonismo a tu brillo natural.
