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Cómo elegir colores que realcen tu luminosidad
La clave no está en renunciar a los tonos que te gustan, sino en ubicarlos estratégicamente. Los colores más apagados o intensos pueden funcionar perfectamente en pantalones, faldas o abrigos, mientras que cerca del rostro conviene privilegiar aquellos que reflejan la luz de manera favorecedora.
- Reemplazá el negro cerca del cuello por blancos suaves, cremas o pasteles saturados.
- Cambiá el azul marino oscuro por azules más vivos como el cobalto o el índigo.
- Sustituí el caqui por verdes con más vida, como el esmeralda o el salvia.
- Usá los neones y pasteles apagados como detalles, no como protagonistas.
- Sumá accesorios luminosos: aros, collares o pañuelos claros que iluminen el rostro.
Conclusión: pequeños cambios, gran diferencia
Después de los 50, la elección de los colores se convierte en una herramienta poderosa para verse más fresca y descansada sin necesidad de recurrir a cambios drásticos. No se trata de seguir reglas estrictas ni de eliminar tonos por completo, sino de conocer cómo interactúan con tu piel y ubicarlos de manera inteligente. Un simple ajuste en la paleta cercana al rostro puede aportar esa luz que muchas veces buscamos en cremas o maquillaje, y que en realidad puede empezar en el guardarropa. La moda, a cualquier edad, sigue siendo una aliada para reflejar lo mejor de vos misma.
